HUELLA DACTILAR

Una bacteria común, letal culpable del cáncer de intestino

Hallan una bacteria común que podría tener la clave del desarrollo del cáncer de intestino. (Foto: Artem Saranin / Pexels)
Hallan una bacteria común que podría tener la clave del desarrollo del cáncer de intestino. (Foto: Artem Saranin / Pexels)
Es la primera vez que se ve un patrón an distintivo de daño en el ADN en el cáncer de intestino, que ha sido causado por una bacteria que vive en nuestro intestino.
Un tipo común de bacteria que se encuentra en el aparato digestivo podría contribuir al cáncer de intestino. Lo ha visto una investigación llevada a cabo por científicos de los Países Bajos, el Reino Unido y Estados Unidos, entre lo que se encuentra el español Cayetano Pleguezuelos-Manzano. El estudio se publicó en la revista Nature.



La investigación ha demostrado que una toxina liberada por una cepa de E. coli causa patrones únicos o 'huellas digitales' de daño en el ADN de las células que recubren el intestino. Estas huellas digitales también se han visto en el cáncer de intestino, lo que muestra por primera vez un vínculo directo entre la toxina bacteriana y los cambios genéticos que impulsan el desarrollo del cáncer.

Asimismo, detectar este daño específico del ADN en las células que recubren el intestino podría algún día permitir que los médicos identifiquen a las personas con mayor riesgo de la enfermedad y se utilicen junto con las pruebas de detección de cáncer de intestino actuales.

Otras toxinas de las bacterias intestinales podrían tener efectos similares por lo que se ha iniciado ahora una búsqueda a medida que los investigadores intentan determinar si este mecanismo de daño al ADN está muy extendido.

Una cepa de E. coli que produce una toxina llamada colibactina, y que está presente con mayor frecuencia en las muestras de heces de personas con cáncer de intestino en comparación con las personas sanas.

Del mismo modo, encontraron que el daño en el ADN causado por la colibactina siguió dos patrones muy específicos, como las huellas digitales, que eran exclusivos de la toxina. "Mientras estábamos en la etapa final del proyecto, diferentes equipos de investigación identificaron la estructura de la colibactina y cómo interactúa con el ADN", indicaron. 

"Se sabe que factores como el tabaco o la luz ultravioleta causan patrones específicos de daño en el ADN, y estas huellas dactilares nos pueden decir mucho sobre exposiciones pasadas que pueden haber causado cáncer a comenzar. Pero es la primera vez que vemos un patrón tan distintivo de daño en el ADN en el cáncer de intestino, que ha sido causado por una bacteria que vive en nuestro intestino", explicaron los expertos. 

 

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