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Sardinas, y si es posible en lata, lo mejor para el organismo

Las sardinas son un pescado azul con grandes beneficios para el organismo. (Foto: Envato)
Las sardinas son un pescado azul con grandes beneficios para el organismo. (Foto: Envato)
Son ricas en proteínas de alto valor biológico,y además son una de las mejores fuentes de ácidos grasos poliinsaturados omega 3, lo que contribuye a la disminución de los triglicéridos y del colesterol.
Las sardinas son un pescado azul de primavera y verano. Se ha convertido en un producto comodín ya que puede prepararse de diferentes formas. Ya sea fritas, escabechadas, empanadas, al horno... aunque normalmente tiene más éxito a la plancha o parrilla. Pero no solo aportan grandes beneficios las sardinas naturales, también las de latas. 

Las sardinas son ricas en proteínas de alto valor biológico, es decir, de muy buena calidad, puesto que se absorben en gran cantidad y además son una de las mejores fuentes de ácidos grasos poliinsaturados omega 3, lo que contribuye a la disminución de los triglicéridos y del colesterol.

Por su contenido en grasas y proteínas resultan un alimento muy saciante, a pesar de su bajo aporte energético, y otro de sus nutrientes mayoritarios es el fósforo, de hecho resultan ser una de las mayores fuentes de este mineral.

Al parecer, uno de los mayores miedos a la hora de comer pescado azul es el contenido en mercurio, sin embargo, los nutricionistas aseguran que en el caso de las sardinas no es un problema ya que su contenido es muy bajo, por lo que sus beneficios compensan con creces su posible contenido en mercurio.

Ahora, un estudio liderado por la investigadora Diana Díaz Rizzolo de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y del Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS) ha desvelado que su consumo regular previene la diabetes tipo 2.

Pero, con las sardinas en lata pasa una cosa muy singular. Si una fresca contiene unos 50 mg de calcio por cada 100 gramos, enlatada (siempre que contenga su espina, que es lo más habitual) esa concentración asciende hasta los 200 o incluso los 250 mg.

Su perfecto éxito se debe al tratamiento térmico al que se somete la conserva. "Durante ese proceso, la espina se ablanda y una parte del calcio pasa a la carne. Por eso, aunque no te comas la espina (aunque los nutricionistas recomiendan sí hacerlo), al comerte una lata de sardinas estás ingiriendo una interesante cantidad de calcio que además viene acompañada de la vitamina D imprescindible para que el calcio sea absorbido de manera óptima por tus huesos", explica la experta. 

 

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