UN DURO TRABAJO

El papel de las estatinas en las enfermedades inflamatorias

Las estatinas son muy útiles para tratar las enfermedades inflamatorias. (Foto: Viktor Hanacek)
Las estatinas son muy útiles para tratar las enfermedades inflamatorias. (Foto: Viktor Hanacek)
Las células inmunes de los pacientes que, debido a un trastorno genético, producen mayores cantidades de mevalonato, están mejor entrenadas y producen más mediadores inflamatorios.
Un estudio realizado en noviembre de 2016 explicó que la dieta occidental provoca que nuestra flora intestinal sea menos poblada y variada y, por tanto, menos eficiente. Un efecto ciertamente nocivo cuyas consecuencias van más allá de sufrir una, o muchas, malas digestiones.

Cada vez son mayores las evidencias que constatan que la flora intestinal juega un papel determinante en la actividad de nuestro sistema inmune. Sin embargo, y como muestran cuatro estudios dirigidos por investigadores de la Universidad Radboud en Nimega (Países Bajos), parece que el daño inmunitario asociado la dieta occidental va mucho más allá.

Explican que este este tipo de alimentación puede, por sí solo, causar estragos muy importantes y duraderos en nuestro sistema inmune, lo que explicaría el mayor riesgo de enfermedad cardiovascular asociado a la ingesta de grasas.

Los estudios, publicados en la revista Cell, muestra cómo las dietas ricas en grasas y colesterol, caso de la occidental, provocan, cual patógenos, una alteración a largo plazo de las células madre inmunitarias que, entre otras consecuencias, aumenta el riesgo de desarrollo de enfermedades inflamatorias.

Pero no todo es malo ya que el colesterol parecer ser el responsable de este mayor riesgo, cabe la posibilidad de que las estatinas puedan resultar muy, pero que muy útiles en el tratamiento de muchas de estas enfermedades inflamatorias.

El sistema inmunitario constituye la primera defensa del organismo frente a los invasores procedentes tanto del exterior –caso de los virus y las bacterias– como del interior –como sería una célula cancerígena–. Y para ello, consta de dos partes: un sistema inmune adaptativo, que actúa de forma rápida e inespecífica, atacando y destruyendo a todos los invasores que se le pongan por delante; y un sistema inmune adaptativo, mucho más pausado y que, tras contactar con un patógeno, crea células inmunes y células de memoria específicas para ese invasor.

Las células inmunes innatas también tienen alguna capacidad, aun menor, para recordar cosas. De hecho, y al toparse con un patógeno, pueden sufrir una reprogramación. En consecuencia, y al encontrarse nuevamente frente a un invasor

Las células inmunitarias, tal y como ocurre con todas las células del organismo, necesitan energía, o lo que es lo mismo, nutrientes, para llevar a cabo su labor. Por ejemplo, para producir mediadores inflamatorios que induzcan a otras células inmunitarias a atacar a los invasores.

Entre las fuentes de energía cabe destacar el colesterol, en cuya síntesis se produce un metabolito intermedio denominado mevalonato y que juega un papel fundamental en el entrenamiento de las células inmunes innatas.

De hecho, el nuevo estudio muestra que las células inmunes de los pacientes que, debido a un trastorno genético, producen mayores cantidades de mevalonato, están mejor entrenadas y producen más mediadores inflamatorios.

"Las estatinas pueden inhibir la inmunidad entrenada al evitar la producción de mevalonato. El resultado es que las células vuelven a comportarse de forma normal. En el futuro podríamos utilizar las estatinas para el tratamiento de distintas enfermedades inflamatorias", indicó Siroon Bekkering, co-autora de la investigación.

También vieron que este tipo de alimentación indujo a las células inmunes a entrar en modo entrenamiento, lo que si bien potencia la actividad de las propias células, también aumenta el riesgo de enfermedades inflamatorias. Así, lo que hicieron fue someter a los animales a una dieta saludable durante otras cuatro semanas.

En definitiva, el sistema inmune responde a la dieta occidental como si un patógeno entrara en el organismo. Tal es así que de mantenerse este tipo de alimentación, el organismo responde con una inflamación a largo plazo que puede conllevar al desarrollo, entre otras, de enfermedades cardiovasculares.

"Nuestro trabajo muestra que los efectos dañinos de un estilo de vida poco saludable tendrán, muy probablemente, un efecto prolongado, incluso cuando este estilo de vida es mejorado de forma temporal con nuestros buenos propósitos de Año Nuevo", señaló. 

Comparte esta noticia

COMENTARIOS