EXCELENTE AVANCE

El origen de la metástasis, un éxito con sabor español

La molécula L1CAM, clave para el tratamiento de metástasis. (Foto: Pixabay)
La molécula L1CAM, clave para el tratamiento de metástasis. (Foto: Pixabay)
Joan Massagué, director del Instituto Sloan Kettering, lideró el equipo que abre la vía a un posible nuevo tratamiento. Todo empieza con la molécula L1CAM.
Los científicos del neoyorkino Instituto Sloan Kettering (SKI), un grupo liderado por el oncólogo español Joan Massagué,descubrieron que la capacidad de los cánceres para hacer metástasis depende de su capacidad para cooptar las vías naturales de reparación de heridas, lo que abre una vía para su posible tratamiento.

El estudio proporciona un marco novedoso para pensar sobre la metástasis, propagación del cáncer a otras regiones del cuerpo y responsable del 90% de las muertes por cáncer, y cómo tratarla ya que se desconoce qué hace que las células cancerosas sean capaces de hacer metástasis.

A raíz de este estudio, el equipo concluyó que las células iniciadoras de metástasis emplean un truco para propagarse: cooptan las capacidades naturales de curación de heridas del cuerpo.

 "Ahora entendemos la metástasis como la regeneración del tejido equivocado en el lugar equivocado, los órganos vitales distantes", indicó Joan Massagué, director del Instituto Sloan Kettering y de la investigación de un tema en el que lleva inmerso 30 años.

Previamente hubo indicios de que los cánceres podrían utilizar vías de curación de heridas para apoyar su crecimiento. En 1980, el científico Harold Dvorak denominó a los tumores "heridas que no sanan". No obstante, estos nuevos descubirmientos presentan la primera imagen detallada de cómo funciona este proceso en el nivel de células y moléculas.

Pese a que la metástasis es mortal, no es algo que las células cancerosas puedan realizar de forma fácil. Para llevarlo a cabo, las células deben separarse con éxito del tumor, atravesar las capas de tejido que las separan de la circulación, nadar o arrastrarse a una nueva ubicación en el cuerpo a través de la sangre o el líquido linfático. 

Los tejidos sanos normales no suelen producir L1CAM, pero los cánceres avanzados sí lo hacen. Sin embargo, aún se desconoce qué es lo que provoca el nacimiento de dicha molécula.

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