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Hamburguesa y patatas fritas explican el cáncer de próstata

Una dieta rica en grasas, además de perjudicar nuestra salud cardiovascular, puede promover a que los tumores de próstata se conviertan en más agresivos y se diseminen por el cuerpo.
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Una dieta rica en grasas, además de perjudicar nuestra salud cardiovascular, puede promover a que los tumores de próstata se conviertan en más agresivos y se diseminen por el cuerpo, un proceso llamado metástasis. Según una serie de artículos, ahora se arroja nueva información sobre los mecanismos genéticos que promueven la metástasis en un modelo de ratón y señalan que a la dieta alta en grasas como un factor ambiental clave que impulsa la metástasis.

Los tumores de próstata tienden a ser lo que los científicos llaman indolentes, es decir, lentos y autónomos, lo que hace que muchos hombres mueren con el cáncer de próstata, no a causa del tumor. Pero para el porcentaje de pacientes cuyos tumores de próstata metastatizan, la enfermedad resulta fatal.

"A pesar de que se ha sugerido que una dieta occidental puede promover la progresión del cáncer de próstata, hay ausencia de evidencia directa que respalde una asociación entre lípidos dietéticos y el cáncer de próstata", explicó el primer autor Ming Chen.

Los estudios epidemiológicos relacionan las grasas (y la obesidad) con muchos tipos de cáncer, y las tasas de muertes por cáncer de cáncer metastásico, incluido el cáncer de próstata, son mucho más altas en Estados Unidos que en las naciones donde las dietas bajas en grasas son más comunes. 

"La progresión del cáncer a la etapa metastásica representa un evento fundamental que influye en los resultados y en las opciones terapéuticas disponibles. Nuestros datos proporcionan una sólida base genética para los mecanismos que subyacen a la progresión metastásica, y también demostramos cómo los factores ambientales pueden impulsar estos mecanismos para promover la progresión del cáncer metastásico primario al avanzado", comentó. 

"Fue como si hubiéramos encontrado el interruptor lipogénico o de producción de grasa de los tumores -dice Pandolfi-. La implicación es que, si hay un cambio, tal vez haya un medicamento con el que podamos bloquear este cambio y tal vez podamos prevenir la metástasis o incluso curar el cáncer de próstata metastásico", indicó. 

La buena noticia es ya existe dicho fármaco. Descubierto en 2009, actualmente se está investigando una molécula llamada ‘fatostatina’ para el tratamiento de la obesidad. Pandolfi y sus colegas probaron la molécula en ratones de laboratorio. "El medicamento bloqueó la lipogénesis fantásticamente y los tumores retrocedieron y no desarrollaron metástasis", señaló.

Los hallazgos podrían servir para desarrollar modelos de ratón más precisos y predictivos para el cáncer de próstata metastásico, lo que a su vez aceleraría el descubrimiento de mejores terapias para la enfermedad. 


 

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