FÁRMACO EXPERIMENTAL

Volver a caminar con el fármaco que despierta los nervios "silentes"

Volvieron a caminar gracias al compuesto experimental CLP290. (Foto:  Artem Bali / Pexels)
Volvieron a caminar gracias al compuesto experimental CLP290. (Foto: Artem Bali / Pexels)
Los resultados del estudio mostraron la recuperación funcional más significativa alcanzada hasta la fecha en este tipo tan grave de lesión medular.
En los últimos años se han desarrollado multitud de estudios con el objetivo de lograr que las personas con paraplejia a consecuencia de una lesión medular puedan recuperar el movimiento de sus extremidades inferiores. Dichos  trabajos evaluaron tecnologías muy novedosas y complejas para tratar de superar la causa de la parálisis: el daño neural, ya sea total o parcial.

En la mayoría de las ocasiones, el tejido nervioso que conforma la médula espinal no se encuentra completamente ‘seccionado’. Sin embargo, el resultado es el mismo: las conexiones nerviosas que no se han visto afectadas permanecen silentes y dejan de transmitir los impulsos nerviosos, por lo que se produce una pérdida total de la función motora.

Según un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores del Hospital Infantil de Boston (EE.UU.), parece que sí. De hecho, los autores han logrado que ratones con paraplejia por una lesión medular vuelvan a caminar. Y para ello, solo han tenido que administrarles un fármaco experimental.

"Nuestros resultados muestran la recuperación funcional más significativa alcanzada hasta la fecha en este tipo tan grave de lesión medular. De hecho, el 80% de los ratones tratados en nuestro estudio con este compuesto recuperaron su capacidad para dar pasos", indicó Zhigang He, director de esta investigación.

Las investigaciones realizadas con modelos animales para tratar de reparar las lesiones medulares se han centrado fundamentalmente en la regeneración de las fibras nerviosas, esto es, de los axones de las neuronas que forman la médula espinal. 

Sin embargo, y si bien se han logrado avances muy notables en esta regeneración, no parece que tengan demasiado impacto a la hora de recuperar la función motora de los animales. Y de manera similar, los estudios desarrollados para estimular los circuitos nerviosos medulares con neuromoduladores tampoco han arrojado unos resultados satisfactorios, logrando tan solo un movimiento transitorio, y totalmente incontrolado, de las extremidades inferiores.

En este aspecto, la estimulación epidural, consistente en la aplicación de una corriente eléctrica en la zona inferior de la médula espinal y que, combinada con la rehabilitación, ha permitido que algunos pacientes recuperen movimiento.

"La estimulación epidural parece afectar a la excitabilidad de las neuronas. Sin embargo, cuando uno cesa la estimulación, el efecto desaparece. Así, hemos intentado simular esta estimulación con el uso de fármacos y nuestra comprensión sobre cómo funciona", señaló Zhigang He.

Los autores seleccionaron un grupo de compuestos ya conocidos por alterar la excitabilidad de las neuronas y por ser capaces de cruzar la barrera hematoencefálica. Y lo que hicieron fue administrarlos durante 8-10 semanas a un modelo animal cuyas extremidades se encontraban paralizadas a causa de una lesión medular grave pero que mantenían algunos nervios medulares intactos.

Así, comprobaron que un compuesto denominado CLP290 logró que los animales recuperaran su capacidad para caminar a las 4-5 semanas de tratamiento, capacidad que se mantuvo hasta dos semanas después de la interrupción de la terapia. Todo ello con unos efectos secundarios mínimos.

La restauración de los niveles de KCC2, ya sea mediante el compuesto ‘CLP290’ o con terapias génicas, restaura la capacidad de respuesta de las neuronas inhibitorias a las órdenes del cerebro. Y dado que estas órdenes son inhibitorias, esto es, para que se desactiven, las conexiones nerviosas que permanecen intactas en la médula espinal vuelven a ‘excitarse’ y a transmitir los impulsos que llegan desde el cerebro.

"Restaurar la inhibición permitirá que el sistema pueda excitarse de forma más fácil. Demasiada excitación no es buena, pero demasiada inhibición tampoco lo es. Hace falta un equilibrio, lo cual no se había demostrado de forma rigurosa en las lesiones medulares hasta este trabajo", refirió. 

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