EL PESO DE LOS GENES

¿Qué compuesto natural es capaz de matar de hambre a las células tumorales?

Cuanto mayor sea la dependencia, mayor será, cuando menos potencialmente, la vulnerabilidad del tumor a los tratamientos que actúen de forma específica sobre el proceso.
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Las células tumorales, dada su elevada tasa de reproducción y movilidad, por ejemplo, para migrar y colonizar otros órganos, esto es, la consabida metástasis, tienen unos requerimientos energéticos muy superiores a los de las células sanas. 

Como consecuencia, dichas células no pueden, tal y como hacen las sanas, supeditar su aporte de energía al oxígeno, cuya concentración es mínima en los tejidos tumorales dado que es consumido rápidamente por las células y no llega a alcanzar para todas, y deben buscar otras fuentes alternativas.

Es el caso, en un gran número de tipos de cáncer, del metabolismo de los carbohidratos, un fenómeno conocido en el mundo científico como efecto Warburg. Tal es así que puede suponerse que la interrupción de este consumo desmesurado de azúcares acabaría matando a muchos tumores de hambre. El problema es que no se sabe cómo hacerlo. O así ha sido hasta ahora, dado que investigadores del Instituto Oncológico de la Universidad de Duke en Durham (Estados Unidos) no solo han hallado las claves para inhibir este proceso, sino que han identificado un compuesto natural capaz de hacerlo.

"Si bien el efecto Warburg es conocido desde hace décadas, todavía no comprendemos demasiado bien sus mecanismos subyacentes. En nuestro trabajo partimos de la idea de que si podemos llegar a comprender cómo funciona, entonces deberíamos tener una mayor capacidad para controlarlo", explicó Jason Locasale, coautor de esta investigación.

Las células tumorales recurren a la fermentación, un proceso mucho menos eficiente y que requiere el empleo de mayores cantidades de carbohidratos. Así, el objetivo del estudio fue analizar los cambios radicales que se producen en el metabolismo celular una vez una célula sana se convierte en cancerígena.

A través de la cuantificación de la actividad de la GAPDH, los autores han diseñado un modelo predictivo que muestra hasta qué punto son dependientes las células de un tumor del efecto Warburg. Y cuanto mayor sea la dependencia, mayor será, cuando menos potencialmente, la vulnerabilidad del tumor a los tratamientos que actúen de forma específica sobre el proceso.

"Las investigaciones en el campo de la genética han mostrado que podemos actuar específicamente sobre los tumores en función de qué mutaciones se encuentren presentes. Pero también podría ser posible que las terapias selectivas frente al cáncer basadas en su metabolismo tengan un impacto similar", indicó Maria Liberti, directora de la investigación.

El ácido koníngico es una molécula secretada por un hongo que coloniza ambientes ricos en azúcares. Y dado que este hongo se alimenta exclusivamente de carbohidratos, libera el ácido koníngico con una función meramente defensiva: alejar a las bacterias que tratan de robarle sus azúcares.

Los autores emplearon la molécula en cultivos de células tumorales y en modelos animales. Y lo que vieron es que, ya fuera in vitro o en organismos vivos, el ácido koníngico inhibió selectivamente al GAPDH, ralentizando así el consumo voraz de glucosa en los tumores sometidos al efecto Warburg y sin provocar ningún efecto sobre las células sanas.

"Nuestros hallazgos muestran que la eficacia del ácido koníngico está ligada a la extensión cuantitativa del efecto Warburg, lo que también abre la puerta al desarrollo de nuevas terapias frente a los tumores. Así contaríamos con una nueva vía para atacar al cáncer más allá de las dirigidas a la genética del tumor, lo que resulta ciertamente alentador", concluyó. 

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