SORPRENDENTE

Pese a lo que se dice, el estrés es bueno para la salud

El efecto protector del estrés en nuestro organismo. (Foto: Envato)
El efecto protector del estrés en nuestro organismo. (Foto: Envato)
Aunque en pequeñas dosis. Eso sí. Un cierto nivel de estrés, aunque sea uno bajo, tenga un efecto protector sobre nuestro organismo.
No se puede decir que estar el 100% de nuestro tiempo estresado sea bueno. Pero, una pequeña parte de ese estrés es fundamental para nuestra salud. Sorprendente, ¿verdad?

El estrés del que nos hablan siempre los expertos se relaciona normalmente con todo tipo de problemas para nuestra salud: trastornos psiquiátricos, problemas del sueño, enfermedades cardiovasculares, obesidad... y un largo etcétera.

En los momentos y en las cantidades adecuadas, es un mecanismo que nos permite evitar consecuencias indeseables. 

Eso sí, los expertos concluyen que cierto nivel de estrés, aunque sea uno bajo, tenga un efecto protector sobre nuestro organismo. Esto es exactamente lo que sugiere un nuevo estudio publicado en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences, que concluye que el sistema inmune podría verse beneficiado por un nivel bajo de estrés crónico.

La idea resulta sorprendente, si tenemos en cuenta que, como apuntan los mismos autores, se trata de uno de los muy escasos trabajos que proponen que el estrés crónico puede tener un efecto beneficioso en lugar de únicamente consecuencias negativas.

Los investigadores explicaron que el estrés empeora los síntomas de las enfermedades inflamatorias del intestino. Se da la circunstancia de que hay un tipo concreto de estructuras inmunes, los órganos linfoides terciarios (TLO), que se forman en respuesta a la información crónica o a las lesiones y que se relacionan con un aumento en la severidad de la inflamación.

Con el fin de entender de qué manera el estrés crónico afectaba a la formación de TLOs, tomaron modelos de ratón con ileítis (inflamación en parte del intestino delgado) similar a la que se produce en la enfermedad de Crohn y los sometieron a 56 días de exposición a estresores. Acto seguido, observaron parámetros como la inflamación de su intestino o la presencia de TLOs.

Así se dieron cuenta que mientras que la aparición de TLOs se había incrementado de manera muy significativa la inflamación intestinal no había aumentado. Su microbioma intestinal, igualmente, no había sufrido cambios en su composición.

Todo esto viene a implicar que, en determinadas condiciones, el estrés crónico pone en marcha una serie de mecanismos inmunes que, de hecho, protegen al organismo frente a lesiones ulteriores, así como frente a la inflamación intestinal. Esto podría ayudar a explicar por qué ciertos pacientes con enfermedades inflamatorias intestinales no muestran un empeoramiento de sus síntomas ante el estrés mientras que otros sí que lo hacen.
 

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