GRAVES MOLESTIAS

Llagas en la boca: ¿por qué aparecen y qué tratamiento tienen?

Las llagas llegan a ser muy molestas. (Foto: Envato)
Las llagas llegan a ser muy molestas. (Foto: Envato)
La mayoría de llagas bucales se curan de forma espontánea y no requieren un tratamiento médico específico, aunque sí puede resultar preciso para el alivio de los síntomas.
Las llagas suelen ser muy molestas. Las aftas o úlceras que aparecen en la boca provocan un orificio en la mucosa oral, producen hinchazón y enrojecimiento y, en muchas ocasiones, resultan dolorosas. En general presentan un color rojizo, "pero algunas son blancas debido al acúmulo de células muertas y restos de comida en el interior de la parte central", destacan en Merck Manuals. 

Las ampollas están compuestas por un líquido transparente y el dolor puede llegar a dificultar la alimentación y, aunque tienden a desaparecer por sí mismas, pueden ser crónicas y recurrentes.

Existen muchos tipos de llagas en la boca y no se deben confundir con los herpes labiales, aunque presenten características similares. La causa es desconocida en muchos casos, pero "pueden estar producidas por una infección, una enfermedad generalizada, un irritante físico o químico o una reacción alérgica", entre otros motivos.

Otros factores, según MedlinePlus, que pueden desencadenar las llagas bucales pueden ser el estrés emocional, la carencia de ciertas vitaminas o minerales en la alimentación (hierro, ácido fólico o vitamina B12), los cambios hormonales o la alergia a determinados alimentos. 

Respecto a las enfermedades que pueden afectar a la boca, desde Merck Manuals destacan que la enfermedad de Behçet puede "causar úlceras orales dolorosas y recidivantes".

El síndrome de Stevens-Johnson, un tipo de reacción alérgica, "causa ampollas en la piel y úlceras en la boca". Así mismo, la enfermedad inflamatoria intestinal puede provocar úlceras bucales en los pacientes, al igual que la enfermedad celíaca grave, el pénfigo vulgar y el penfigoide ampolloso.

La mayoría de llagas bucales se curan de forma espontánea y no requieren un tratamiento médico específico, aunque sí puede resultar preciso para el alivio de los síntomas. Si se presentan signos de alarma como fiebre, inflamación ocular, ampollas en otras zonas del cuerpo, diarrea o dolor de cabeza se debe consultar a los profesionales médicos, ya que podría indicar la presencia de otra enfermedad.

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