COMBINACIÓN

Inmunoterapia y quimioterapia, la nueva terapia contra el cáncer de pulmón

Una combinación de inmunoterapia y quimioterapia mejora la supervivencia global en pacientes con cáncer de pulmón. (Foto: Valeria Boltneva / Pexels)
Una combinación de inmunoterapia y quimioterapia mejora la supervivencia global en pacientes con cáncer de pulmón. (Foto: Valeria Boltneva / Pexels)
Antes de la inmunoterapia, la supervivencia a largo plazo de los pacientes con cáncer de pulmón no microcítico era prácticamente nula. Ahora, esta posibilidad se redujo.
En el año 2017 se diagnosticaron en nuestro país 28.645 nuevos casos de cáncer de pulmón, tipo de tumor que, responsable solo en 2016 del deceso de 22.187 españoles, presenta la mayor mortalidad asociada a cualquier enfermedad oncológica. De hecho, y cada año, las muertes provocadas por este tumor, más de 1,8 millones en todo el mundo, superan a las que causan conjuntamente los cánceres de mama, próstata y colorrectal.

La razón se explica fundamentalmente por el retraso en el diagnóstico de este tipo de cáncer y, sobre todo, por la falta de eficacia de las terapias actualmente disponibles. De ahí la importancia de un estudio dirigido por investigadores del Hospital Universitario de Toulouse (Francia), en el que se muestra que la administración del inmunoterápico atezolizumab llega a duplicar la supervivencia a los tres años en los pacientes con cáncer de pulmón no microcítico avanzado que ya han fracasado al tratamiento inicial.

"En nuestro trabajo, cerca de uno de cada cinco pacientes tratados con atezolizumab permanecía vivo al cabo de tres años. Un resultado que sitúa a atezolizumab entre los fármacos con la mayor tasa de supervivencia observada hasta la fecha en pacientes con cáncer de pulmón previamente tratados", comentó Julien Mazières, director de esta investigación.

El estudio, bautizado como POPLAR, fue llevado a cabo en 61 hospitales de 13 países y contó con la participación de 287 pacientes con cáncer de pulmón no microcítico –esto es, el tipo de tumor que constituye hasta el 85% del total de casos de cáncer de pulmón– en fase avanzada que ya habían recibido tratamiento previo frente a la enfermedad. Sin ningún éxito.

Esta proteína que se encuentra en la superficie de las células tumorales se une específicamente a otra proteína que, denominada proteína de muerte celular programada 1 (PD-1), se localiza en la superficie de los linfocitos T y actúa como punto de control –o checkpoint– inmunológico.

Los resultados mostraron una mayor tasa de supervivencia a los dos años con el tratamiento con atezolizumab –32,2%, por un 16,6% en el grupo de docetaxel–. Además, la supervivencia a los tres años con el fármaco inmunoterápico prácticamente duplicó la alcanzada con el quimioterápico –18,7% frente a 10,0%–.

"El hecho de que todos los subgrupos se beneficiaran al mismo nivel es bueno en el sentido de que atezolizumab puede ser administrado a todos los pacientes con cáncer de pulmón no microcítico", comentó. 

"El hecho de que el fármaco sea bien tolerado significa que los pacientes pueden seguir tomándolo durante varios años. Algunos de mis pacientes que fueron incluidos en el grupo de atezolizumab son ahora supervivientes a largo plazo de cáncer de pulmón. No están curados, pero han sobrevivido, tienen una buena calidad de vida y han vuelto a sus trabajos. Y es que, gracias a la inmunoterapia, en la actualidad contamos con un nuevo tipo de paciente: supervivientes a largo plazo de cáncer de pulmón que pueden volver a llevar una vida normal", indicó el director de la investigación.

"Antes de la inmunoterapia, la supervivencia a largo plazo de los pacientes con cáncer de pulmón no microcítico era de prácticamente un 0%. El estudio POPLAR refuerza del concepto de que la supervivencia a largo plazo es posible con la inmunoterapia", indicó. 

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