RIESGO MENOR

El efecto protector del colesterol malo en la demencia y enfermedad de Alzheimer

El colesterol podría proteger a los mayores de la llegada de la demencia. (Foto:  Tirachard Kumtanom / Pexels)
El colesterol podría proteger a los mayores de la llegada de la demencia. (Foto: Tirachard Kumtanom / Pexels)
Las personas que a los 85 años o más han experimentado un incremento de sus niveles de colesterol desde la mediana edad tienen menos riesgo de sufrir un deterioro cognitivo importante.


Cada vez son más las evidencias que demuestran que el colesterol elevado no solo aumenta el riesgo de desarrollar diferentes enfermedades como infarto o ictus. Ahora, indicaron que las cifras altas de colesterol a lo largo de la vida aumenta el riesgo de deterioro cognitivo y, por tanto, de demencia y enfermedad de Alzheimer. 

Un estudio dirigido por investigadores de la Facultad de Medicina Icahn del Hospital Monte Sinaí en Nueva York (Estados Unidos) concluye que las personas con 85 o más años que han experimentado un aumento de su colesterol desde la mediana edad tienen menor riesgo de deterioro de sus capacidades cognitivas.

Pero esto, ¿cómo se explica realmente? Según los autores el colesterol no tiene un efecto protector sobre las funciones cerebrales pero este hecho podría ayudar a desarrollar algunas terapias frente a los diferentes tipos de demencia. 

"Nuestros hallazgos tienen implicaciones importantes para la búsqueda de factores tanto genéticos como no genéticos asociados a un buen envejecimiento cognitivo. Los datos son consistentes con nuestro modelo de  superviviente protegido: entre los individuos que alcanzan una edad muy avanzada con sus capacidades cognitivas intactas, aquellos con factores de riesgo elevados son más proclives a tener factores protectores que los que presentan factores de riesgo bajos", indicó Jeremy Silverman, director de esta investigación. 

"Así, los individuos longevos con sus funciones cognitivas intactas a pesar de sus factores de riesgo deben ser objeto de estudios para analizar estos factores protectores, que podrían ayudar al desarrollo de fármacos y tratamientos para la demencia y la enfermedad de Alzheimer", explicó.

En el estudio, los autores analizaron la posible asociación entre el deterioro cognitivo y los niveles de colesterol en distintas etapas de la vida. Y para ello, tomaron los datos del Estudio del Corazón de Framingham (FHS), macroensayo clínico puesto en marcha en 1948 con la participación de 5.209 mujeres y varones adultos y que ya va por su tercera generación de participantes.

Los resultados mostraron que los niveles elevados de colesterol a los 77 años, el incremento lineal en las cifras de colesterol y la ralentización de este incremento con el paso del tiempo se asociaron con un riesgo significativo de deterioro cognitivo. Un efecto negativo asociado al colesterol que, sin embargo, se mantuvo solo hasta que los participantes cumplieron los 84 años.

Y es que superada esta edad, tener un colesterol elevado pareció tener un efecto protector. De hecho, los participantes con edades entre los 85 y los 94 años con buena salud cognitiva, tener unas cifras altas de colesterol en la mediana edad se asoció con un menor riesgo de deterioro cognitivo.

"En las personas de 85 a 94 años de edad con una buena función cognitiva, aquellas cuyo colesterol total se vio incrementado desde la mediana edad tuvieron un riesgo hasta un 32% menor de padecer un deterioro cognitivo significativo durante los siguientes 10 años. No así los participantes con edades entre los 75 y los 84 años, en los que el riesgo se incrementó en un 50%", señalaron los autores.  

"Nuestros resultados no sugieren que las personas con 85 o más años aumenten sus niveles de colesterol. De hecho, ni siquiera creemos que tener un colesterol elevado sea bueno para la cognición a los 85, pero su presencia podría ayudarnos a identificar a aquellos con un menor nivel de afectación cognitiva. Esperamos que al continuar nuestra investigación con personas muy mayores con una buena salud cognitiva podamos identificar los genes u otros factores protectores para el deterioro cognitivo", concluyó la experta. 

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