UN ERROR FATAL

Dormir poco o mucho, los dos hábitos fatales para la salud mundial

Menos de seis y más de diez horas de sueño por día están asociados con el síndrome metabólico. (Foto: Lisa Fotios / Pexels)
Menos de seis y más de diez horas de sueño por día están asociados con el síndrome metabólico. (Foto: Lisa Fotios / Pexels)
Las personas que duermen menos de seis horas al día o cuyo sueño excede de las 10 horas diarias tienen un mayor riesgo de síndrome metabólico.
Dormir es algo esencial para el organismo. Aunque resulta obvio que esta necesaria reposición de fuerzas es del todo inadecuada cuando dormimos pocas horas, disfrutar de un sueño excesivo también resulta muy nocivo para la salud. 

De hecho, distintos estudios han alertado de las nefastas consecuencias de los sueños escasos y demasiado prolongados. Por ejemplo, ya se sabe que dormir poco aumenta el riesgo de Alzheimer, así como que los dormilones tienen una mayor probabilidad de acabar sufriendo un ictus. 

Un estudio llevado a cabo por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Seúl (Corea del Sur) concluye que las personas que duermen poco o demasiado presentan un mayor riesgo de síndrome metabólico.

"El nuestro es el mayor estudio realizado hasta la fecha para analizar la asociación dosis-respuesta entre la duración del sueño y el síndrome metabólico y sus componentes tanto en las mujeres como en los varones. Y como hemos sido capaces de expandir la muestra de nuestro trabajo anterior, hemos detectado asociaciones hasta ahora desconocidas entre el sueño y este síndrome metabólico. Además, también hemos observado una potencial diferencia de género en el caso de la duración del sueño", indicó Claire E. Kim, directora de este estudio.

El síndrome metabólico es un trastorno en el que se aúnan distintos factores de riesgo que se asocian a las enfermedades relacionadas con la obesidad, caso de las cardiovasculares y las metabólicas.

Concretamente, para que una persona sea diagnosticada de síndrome metabólico tiene que presentar tres de los siguientes factores de riesgo: un perímetro de cintura superior a la media, unos niveles elevados de triglicéridos, hipertensión arterial, unos niveles bajos de colesterol HDL, y unas cifras elevadas de glucosa en sangre en ayunas.

Para llevar a cabo la investigación, los autores analizaron los historiales médicos de 133.608 mujeres y varones coreanos que, con edades comprendidas entre los 40 y los 69 años, se habían sometido a numerosas pruebas médicas entre los años 2004 y 2013 con motivo de su participación en el Estudio HEXA.

Los resultados mostraron que la prevalencia de síndrome metabólico se estableció en un 24,5% en el caso de las mujeres y en hasta un 29% en el de los varones. Como apuntan los autores, "dado que la prevalencia de síndrome metabólico es elevada en Corea del Sur, la identificación de factores de riesgo modificables, caso de la duración del sueño, cobra una importancia crítica".

¿Cuál fue el porcentaje de participantes cuyo reposo podría calificarse como inadecuado? se preguntaron los expertos. Pues mientras cerca de un 13% de las mujeres y de un 11% de los varones dormían menos de seis horas diarias, la proporción de participantes que prolongaban sus sueños más allá de la decena de horas se estableció, respectivamente, en un 1,7% y un 1,5%.

Los resultados mostraron que, frente a aquellas que dormían de seis a siete horas diarias, las mujeres con un sueño inferior a las seis horas tenían un mayor perímetro de cintura. Y lo que es más importante, las mujeres cuyo reposo superaba las 10 horas presentaban un riesgo muy superior de síndrome metabólico, mayor perímetro de cintura, niveles superiores de triglicéridos y azúcar en sangre, y menores cifras de colesterol bueno. 

Los varones cuyo sueño no alcanzaba las seis horas o excedía de 10 horas tenían un mayor riesgo de síndrome metabólico, así como cinturas más amplias en caso de un reposo escaso y mayores niveles de triglicéridos en caso de un sueño excesivo.

"Entre los mismos se incluirían los niveles elevados de hormonas que aumentan el apetito y la ingesta calórica o reducen el gasto energético en las personas que duermen menos de siete horas diarias, lo que podría conllevar a un incremento del perímetro de cintura y al desarrollo de la obesidad", concluyó. 

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