ANSIEDAD Y DEPRESIÓN

Detección y prevención. La escuela y su función sociosanitaria

La mejor acción psicológica para evitar la aparición de problemas emocionales es la prevención. (Foto: CS)
La mejor acción psicológica para evitar la aparición de problemas emocionales es la prevención. (Foto: CS)
La comprensión, tolerancia y buenas bases de actuación dentro del aula, permiten que el contexto escolar comience a volverse terapéutico.
Actualmente, cerca de 6.000 psicólogos trabajan en el sistema educativo español volcándose en las demandas presentadas en el entorno escolar. A día de hoy, la figura del orientador educativo o el psicopedagogo, dobla en cantidad a la del psicólogo. Si bien, la figura del psicólogo sigue siendo imprescindible para realizar las labores de diagnóstico, prevención y atención a las diferentes dificultades de aprendizaje y conducta que pueda presentar cualquier alumno/a. 

El acceso a intervenciones de calidad en el contexto educativo tiene mucha importancia, incluso más allá de las problemáticas relacionadas con el aprendizaje, atención o conducta dentro del aula. Estas mismas parecen ser fácilmente detectables por el equipo multidisciplinar presente en la escuela (docentes, orientadores, logopedas, psicopedagogos o psicólogos). Sin embargo, existen situaciones en las que esa problemática no está relacionada directamente con el aprendizaje, conducta adecuada o normal desarrollo de obtención de objetivos a lo largo del curso. 

Se trata de trastornos o síntomas que pueden emerger en el niño/a o adolescente como resultado de una situación familiar complicada, duelos, trastornos de la alimentación, personalidad, síndromes congénitos, problemas personales que afectan a la emocionalidad y afectividad, etc. 

¿Ansiedad y depresión en la escuela? 

La ansiedad y la depresión en un menor, pueden pasar desapercibidas por el docente y por los propios padres. Ambas interfieren de manera seria en el proceso de escolarización a nivel de aprendizaje, obtención de objetivos y conocimientos, así como en el ámbito social y de relación con el resto de compañeros. 
Según diversos estudios, la Depresión Mayor afecta al 4% de los niños escolarizados, y al 15% de los adolescentes. Por otra parte, la incidencia de la ansiedad parece afectar al 14%  de los menores.

La escuela, constituyendo un lugar de experiencia y aprendizaje colectivo, también hace o debe hacer hincapié en las necesidades individuales de cada alumno. 

La comprensión, tolerancia y buenas bases de actuación, permiten que el contexto comience a volverse terapéutico. Pueden existir ocasiones en las que la escuela parece dar la espalda a determinadas situaciones, bien por desconocimiento, o por la ausencia de síntomas evidentes que muestren que algo no va bien en el contexto personal del alumno. De ahí la importancia de que el docente sepa estar atento a aquellos signos y síntomas fácilmente observables y ante cualquier señal de alarma, permitir a la figura del psicólogo poder intervenir para hacer una adecuada valoración.

 
Indicadores observables en el aula para la detección de alteraciones emocionales

Indicadores físicos:
 
        - Sudoración
        - Tensiones musculares
        - Dolores
        - Quejas somáticas
        - Sequedad en la boca
        - Nauseas
        - Tics

 
Indicadores Conductuales: 

 
        - Conductas disruptivas
        - Llanto
        - Inmovilidad
        - Peleas 
        - Gritos
        - Llamadas de atención
        - Onicofagia (morderse o comerse las uñas)
        - Conductas evitativas
        - Conductas compulsivas

Indicadores Cognitivos:
 
        - Bloqueos
        - Temores
        -  Distorsiones Cognitivas
        - Pensamientos de tipo obsesivo
        - Autocrítica
        - Baja autoestima

 
Estos últimos indicadores tienen un carácter más interiorizado. Cuanta más cercanía y comunicación exista con el alumno/a, más se podrán apreciar. 

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