DAÑOS REPARABLES

Combatir el insomnio, un problema preoucupante tras la pandemia

Un sueño deficiente y la escasa actividad física se asocian a un mayor riesgo de mortalidad. (Foto: Envato)
Un sueño deficiente y la escasa actividad física se asocian a un mayor riesgo de mortalidad. (Foto: Envato)
Las personas más jóvenes, las mujeres, aquellas que no padecían obesidad, o las que tenían una mejor situación económica, son aquellas que tenían menos riesgo de padecerlo.
El sueño es, sin duda, uno de los aspectos más importantes para tener la calidad de vida. A lo largo de estos meses como consecuencia de la pandemia del coronavirus, el descanso de muchas personas se ha visto afectado. Es por ello que muchos expertos alertan de los peligros de la falta de descanso. 

Un estudio reciente publicado en la revista British Journal of Sports Medicine ha evidenciado que la inactividad física y la falta de sueño se asocian de forma independiente a un incremento del riesgo de muerte y/o enfermedad cardiovascular o cáncer.

La investigación tenía como objetivo comprobar "la relación conjunta de la actividad física y el sueño con los riesgos de mortalidad por todas las causas y por causas específicas", detallan. Para ello, incluyeron los datos y la información proporcionada de 380.055 participantes del Biobanco del Reino Unido, que realiza un seguimiento de la salud a largo plazo de millones de personas.

Así, después de un seguimiento aproximado de 11 años hasta mayo de 2020, las puntuaciones de sueño "mostraron asociaciones de dosis-respuesta con todas las causas, enfermedad cardiovascular total y mortalidad por accidente cerebrovascular isquémico", añaden en el estudio.

Los resultados explicaron que en comparación con el grupo que mantenía un sueño saludable, las personas con una falta de calidad del sueño o que no dormían lo suficiente tuvieron más riesgo de mortalidad por enfermedad cardíaca, accidente cerebrovascular y cáncer.

"Las asociaciones perjudiciales de la falta de sueño con los riesgos de mortalidad por todas las causas y por causas específicas se ven agravadas por la baja actividad física, lo que sugiere probables efectos sinérgicos. Nuestro estudio respalda la necesidad de enfocar ambos comportamientos en la investigación y la práctica clínica", señalaron. 

Las personas más jóvenes, las mujeres, aquellas que no padecían obesidad, las que tenían una mejor situación económica, quienes consumían más verdura y fruta, quienes tenían menos sedentarismo, quienes no consumían tabaco, las personas que no bebían alcohol y quienes practicaban más deporte tenían una puntuación del sueño más saludable.

En cambio, cuando más baja era dicha puntuación, más riesgo existía de mortalidad por cualquier causa, esto es, por los diferentes subtipos de afecciones cardiovasculares y por accidente cerebral. 

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