PROTEÍNA CRUCIAL

La clave para evitar la llegada de la metástasis del cáncer de mama

Identifican una proteína clave para evitar metástasis del cáncer de mama. (Foto: Envato)
Identifican una proteína clave para evitar metástasis del cáncer de mama. (Foto: Envato)
La integrina B3, una proteína que sirve de conexión entre el exterior y el interior de la célula, es necesaria para que las vesículas producidas por el entorno sean captadas por las células tumorales.
Un equipo de investigadores ha descrito el papel de la proteína integrina B3 (ITGB3) en la metástasis del cáncer de mama. Los responsables del estudio son del grupo de Patología Molecular Traslacional del Vall d’Hebron Instituto de Investigación (VHIR) en colaboración con el Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER) de Cáncer (CIBERONC). 

El documento, publicado en Nature Communications, muestra la importancia de la integrina B3 en la captación de vesículas por parte de las células. Esto favorece la formación de tumores secundarios en otros órganos como el pulmón. De esta forma, la proteína podría ser una diana terapéutica para evitar la formación de metástasis.

La comunicación entre las células tumorales y las células del sitio metastático es clave para se produzca la metastásis. Esta comunicación celular se basa en la producción de vesículas que son captadas por otras células y que contienen factores que ayudan a desarrollar metástasis. Sin embargo, señalan que el mecanismo que permite que esto suceda no se conoce en profundidad.

“Es uno de los primeros estudios que describe las vías que permiten que estas vesículas entren en las células para favorecer el crecimiento tumoral y el papel de la integrina B3 juega en este proceso”. Así lo explicó el investigador del grupo de Patología Molecular Traslacional del VHIR y del CIBERONC y uno de los autores del trabajo, Stefan Hümmer.

“Hemos visto que cuando inhibimos la integrina B3, las vesículas no se pueden interiorizar”, ha explicado el jefe de servicio de Anatomía Patológica del Hospital Universitario Vall d’Hebron y jefe del grupo CIBERONC, Santiago Ramón y Cajal. Por este motivo, “no existe el estímulo que favorece el crecimiento tumoral en el nuevo órgano para formar metástasis”, indica.

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