EXCESO DE GLUCOSA

Cambio en el control de la diabetes con dietas muy bajas en carbohidratos

Las dietas muy bajas en carbohidratos ayudan a controlar la diabetes. (Foto:  bruce mars / Pexels)
Las dietas muy bajas en carbohidratos ayudan a controlar la diabetes. (Foto: bruce mars / Pexels)
Las dietas con un contenido muy bajo en carbohidratos pueden mejorar el control del azúcar en sangre en los pacientes con diabetes tipo 1.


La diabetes tipo 1 es una enfermedad crónica englobada en las denominadas  patologías autoinmunes, en las que el sistema inmunitario ataca por error al propio organismo, en este caso concreto, a las células beta de los islotes pancreáticos, responsables de la producción de insulina.

Como  consecuencia, y dado que la insulina es la hormona responsable de que las células capten la glucosa de la sangre para producir energía, el torrente sanguíneo acaba portando un exceso de glucosa, lo que acaba provocando daños en múltiples órganos del cuerpo.

Entonces, ¿puede esperarse que las dietas muy bajas en carbohidratos, o lo que es lo mismo, en azúcares, ayuden a controlar el azúcar en sangre y, así, evitar las complicaciones asociadas a la diabetes tipo 1? Pues según un estudio llevado por investigadores del Hospital Infantil de Boston (EE.UU.), es muy posible que sí.

"Las dietas con un contenido muy bajo en carbohidratos pueden mejorar el control del azúcar en sangre en los pacientes con diabetes tipo 1. Todo ello, además, con una baja tasa de episodios de hipoglucemia y otras complicaciones", Belinda Lennerz, co-directora de esta investigación.

¿Cuál era la cantidad de carbohidratos incluidos en la dieta de los participantes? Pues de únicamente 36 gramos diarios. O lo que es lo mismo, los carbohidratos suponían tan solo el 5% del total de calorías ingeridas en la dieta. Un porcentaje muy inferior al recomendado por muchas sociedades médicas. De hecho, la Asociación Americana de Diabetes (ADA) recomienda que en torno al 45% de las calorías provengan de los carbohidratos.

Los resultados, comunicados por los propios pacientes y ‘verificados’ tras revisar sus historiales médicos, mostraron que el nivel promedio de hemoglobina glicosilada –HbA1C, parámetro que muestra el nivel de azúcar en sangre– de los participantes se estableció en el 5,67%.

Un hallazgo muy significativo dado que cualquier nivel inferior al 5,7% se considera ‘normal’ –es decir, propio de una persona sin la enfermedad– y que el objetivo del tratamiento antidiabético es lograr unos niveles por debajo del 7% –lo cual no siempre se consigue y el nivel promedio de HbA1C de la población con diabetes tipo 1 es del 8,2%.

Las tasas de hospitalización por hipoglucemias o por cetoacidosis diabética de los participantes fueron, respectivamente, de un 1% y un 2% y, por tanto, muy inferiores a las del resto de la población con diabetes tipo 1.

"El nuestro es un estudio observacional y no controlado, por lo que deben realizarse ensayos clínicos aleatorizados para evaluar de forma rigurosa la eficacia y seguridad de esta dieta. Además, los resultados no justifican por sí solos un cambio en el manejo de la diabetes. Es totalmente necesario que los pacientes que quieran realizar cambios en su dieta lo consulten antes con sus médicos", concluyó. 

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